Re-Producir o Pro-Crear. María Alexandra Nelson




Cuadro:
La Mére, 1888, por Elizabeth Nourse

Los avances. La tecnología. La ciencia. El Capitalismo. Todo es posible, no tiene que faltar nada… o al menos esa es la máscara de la cual todo esto se reviste, la ficción discursiva que impregna la subjetividad contemporánea. ¡Goza! Este, es el imperativo del Superyó [1], imperativo de la época [2].

Es evidente que las familias se están redefiniendo, como institución social, en su dinámica, en su conformación. Podemos ver familias monoparentales, familias de hecho, familias ensambladas, familias homoparentales, entre otras. La ciencia y el discurso capitalista han dado paso a nuevas formas de crear y concebir la familia. Hay muchas dimensiones que se pueden abordar respecto al tema, sin embargo, la pregunta viene por el lado de la reproducción asistida, un proceso el cual ha introducido nuevos elementos en lo que es la reproducción. Hay diversas perspectivas que se pueden explorar en este ámbito, pero en este caso, el enfoque está puesto en lo que se juega en la maternidad y lo que se juega en la maternidad a través de una reproducción asistida, desde la madre.

Comencemos por: la familia.

El psicoanálisis percibe la familia como un "tejido que permite que se envuelva un enigma" [3]. Un tejido de vínculos, de palabras y de silencios que permiten que dicho enigma sea transferible de generación a generación. ¿Qué es lo que la novela familiar envuelve? Anna Aromí dirá que el secreto es que todas las instituciones están creadas para refrenar el goce, para humanizarlo.
 
La “caida” del Nombre del Padre -pues nos encontramos ante la pluralización de los N-d-P, el debilitamiento de su eficacia simbólica, y la proliferación de suplencias- ha tenido consecuencias sobre la constitución de las familias, sin embargo, la familia sigue cumpliendo con su función: la transmisión del deseo no anónimo y de la no relación sexual entre los sexos. A partir de esto, cada quien creará sus ficciones, o como diría Lacan, su novela familiar [4].

Lacan, en su trabajo “Los Complejos Familiares”, erróneamente condensado luego como “La Familia”, elabora sobre la importancia de los complejos, que naturalmente, surgen en la familia durante los primeros años de vida [5]. Establece que hay tres complejos principales: el complejo del destete, el complejo de intrusión y el complejo de Edipo. El primero, alude a la pérdida de un goce primero, de un primer objeto. El segundo, el complejo de intrusión, hace alusión a lo que Freud llamaba la aparición del primer extranjero y Lacan plasmaba con la viñeta agustiniana; es el momento en el cual el sujeto comprueba que hay hermanos y surge el odio y los celos hacia ellos. Y por último, el Edipo. Se pudiera decir entonces, que para este momento, Lacan habla de la familia a partir de: el objeto, el Otro y el Edipo [6].

Freud, en su conferencia 33 “La Feminidad”, explica cómo la niña llega a crear una equivalencia simbólica entre el hijo y el pene [7]. Durante la etapa preedípica, la niña forma una ligazón con la madre. Al enfrentarse con la diferencia sexual anatómica, se ve en menos, y atraviesa una serie de preguntas apuntadas hacia la envidia del pene. Al verse castrada, hará su entrada al Complejo de Edipo. En un primer momento, pasará a desear del padre el pene que la madre le ha negado y luego, este deseo será sustituido por el deseo del hijo, un hijo varón idealmente, quien vendrá a ocupar el lugar del falo. Basado en el contexto histórico (Europa finales de S. XIX) Freud consideraba la salida de la mujer histérica a través del hijo como la más favorable (punto que luego Lacan problematiza al introducir el goce femenino).

Partiendo de dicha premisa, ¿cómo lograr esto? ¿cómo tener al hijo?. En su texto, El malestar en la cultura, Freud escribe: “la convivencia de los seres humanos tuvo un fundamento doble: la compulsión al trabajo, creada por el apremio exterior, y el poder del amor, pues el varón no quería estar privado de la mujer como objeto sexual, y ella no quería separarse del hijo, carne de su carne” [8]. Freud establece que el valor cultural fundamental es el del amor por una mujer, lo cual conlleva a la procreación.

Hasta los años cincuenta esta teoría freudiana, centrada en el paso de mujer a madre por la dialéctica fálica, predominaba. Es a partir de los sesenta que la perspectiva sobre la maternidad comienza a cambiar por la introducción de la teoría de Lacan sobre el niño asumido como objeto a por la madre, y, por la creación de las fórmulas de la sexuación [9].

Pero antes de entrar en la cuestión de la maternidad, comencemos por la pregunta sobre la mujer, pues la mujer y la madre son dos distintas.

“¿Qué es una mujer? Es un síntoma”, dice Lacan [10]. “La Mujer”, como significante universal femenino, no existe. Las mujeres existen de forma singular, no tienen nada en común ni con los hombres ni con las demás mujeres; cada una es, en su manera singular, ya que su goce va más allá del falo. Sin embargo, pudiésemos hablar de la existencia de “las madres”, pues, las mujeres pueden servirse de la maternidad como una manera de “taponar” la posición de no-toda (fálica) a través del hijo. Lacan incluso señala que la mujer tiene la tendencia de entrar en la relación sexual como madre [11].

Por otro lado, leído desde la lógica de las fórmulas de la sexuación, el hombre sí existe, existe en tanto al falo. En el seminario XX, Lacan presenta las fórmulas de la sexuación, estableciendo así dos posiciones sexuales distintas: masculina y femenina. Estas no tienen correspondencia directa con el sexo biológico del sujeto, más bien, se trata sobre la posición en la que el sujeto se inscribe según el goce. La posición masculina centra el goce sexual alrededor del falo, siendo entonces el goce masculino, un goce “uno”. El goce fálico introduce una imposibilidad estructural de complementariedad con el goce del cuerpo de la mujer, ya que él de lo que goza, es del órgano. La posición femenina, en cambio, tiene un goce doble, si bien una parte se ubica alrededor del falo, hay otra parte que no es representable por el inconsciente. Es por esto que Lacan establece que “no hay relación sexual”, no hay una correspondencia estructural de goce como tal entre el hombre y la mujer… lo que hay, lo que se inventa en la mayoría de los casos, es el amor [12].

La lógica freudiana, leída desde Lacan, pudiera decirnos entonces que una madre/mujer que pone a su hijo como sustituto del pene, se ubica, desde las fórmulas de la sexuación, desde la lógica masculina.

Lacan, retomará el tema del hombre y la mujer, en tanto figuras parentales, estableciendo que: un padre hace de una mujer objeto a causa de su deseo, mientras la mujer se ocupa de otros objetos a, que son los hijos. Es decir, los hombres desean a las mujeres, y las mujeres desean hijos [13]. 

Entonces, volviendo a la pregunta inicial, en el caso de la mujer quien desea ser madre y no puede tener un hijo de forma natural, si no, a través de la reproducción asistida, ¿qué se pone en juego?

El discurso de la ciencia y el discurso capitalista, predominan en la actualidad. Esthela Solano, en su conferencia “Bricolajes: los niños producto de la ciencia”, expone sobre las implicaciones que estos discursos tienen en el ámbito de la creación de vida. A diferencia de los animales, los sujetos no tienen inscrito el saber instintivo sobre lo sexual, no está inscrito en el inconsciente; se pudiese decir que la sexualidad es un agujero el cual el lenguaje y los significantes vienen a llenar. Los sujetos intentan dar respuesta ante el enigma del rapport sexual a través de los mitos y de los cuentos, sin embargo, dar una respuesta como tal, es un imposible [14].

Los niños están sujetos al Deseo de la Madre (DM), un deseo sin ley. Lacan dice al respecto: “Es estar dentro de la boca de un cocodrilo, eso es la madre. No se sabe qué mosca puede llegar a picarle de repente y va y cierra la boca. Eso es el Deseo de la Madre” [15]. El rol que tiene la madre, es el DM. Es el padre simbólico, el que instaura la ley y la prohibición (del incesto, de gozar de la madre), quien vendrá a poner un límite al DM a través del falo simbólico, introduciendo la castración (y revelando la suya propia). No obstante, en esta operación, siempre quedará un resto… la madre nunca quedará satisfecha, independientemente de cuántos hijos tenga ni el sexo de los mismos. El hijo, tan deseado por la madre, nunca colmará la falta, siempre habrá un resto de insatisfacción [16].

En el momento en el cual el niño experimenta sus primeras pulsiones sexuales, se introduce el enigma del sexo. El niño queda perplejo ante el goce que experimenta en su cuerpo, pues no puede darle explicación razonable. A partir de este momento, se emprende una investigación orientada por el deseo del saber. Su resolución: la creación de respuestas fantasmáticas ante el deseo del Otro y del enigma del deseo sexual. Estas respuestas pasarán al inconsciente: “respuesta singular inventada por cada sujeto para responder a lo real”. La vida, la muerte, enigmas que no escapan de nadie, se responden a través de inventos locos provenientes del inconsciente. La reproducción de la vida humana ocurre fuera del rapport sexual (pues no se acata netamente a las leyes biológicas e instintivas), lo que no es lo mismo que fuera de la relación sexual, del coito [17].

Hoy en día, la ciencia ha hecho posible la reproducción fuera del coito, incluso ni siquiera es necesario el vientre de la madre biológica, ni el óvulo de ella, ni el espermatozoide del padre...ni se necesita pareja masculina. Solano expresa que el discurso de la ciencia ha introducido una desunión entre coito y concepción, al igual que entre concepción y gestación. Ella dice: “La ciencia produce niños fuera del coito, poniendo así el no rapport entre deseo sexual y deseo de niño; goce sexual y procreación. Al igual que entre parentalidad y sexuación” [18].

Sin embargo, pareciera que la reproducción asistida tiene dos posibles soluciones: la de hacer posible la maternidad, llevando a la mujer que desea ser madre a la realización de su Deseo de la Madre, y, la de transar la maternidad como un negocio.

El discurso de la ciencia y el discurso capitalista han posibilitado tornar a los niños en un negocio, como dice Solano: en un objeto del mercado donde las leyes naturales son usurpadas por las leyes de la oferta-demanda; retando los límites, llevando a un más allá de los límites [19].

Si bien un hijo, hasta hace poco, se ha percibido en la cultura como objeto de Deseo de la Madre, como un resto de los padres, hoy en día, se pudiese hablar también de un hijo fuera de la dimensión del deseo, forcluido del deseo. Sin embargo, no siempre los hijos son concebidos desde el deseo de los padres, a veces son buscados, a veces no, a veces son producto de un encuentro sexual deseado, a veces no, los precedentes pueden ser muchos. Cada quien tiene que confrontar la dimensión del deseo bajo el cual fue creado, el lugar que ocupó como objeto causa de deseo del deseo del Otro desde el momento de la concepción, al igual, que cada mujer tiene que analizar su posición ante la maternidad. De esta forma, cada una podrá asumir la maternidad, si ese sea su deseo, sea necesaria la asistencia de la ciencia, o no, de la mejor manera posible [20].

La forma en cómo las mujeres subjetivizan la maternidad son tantas como mujeres existen. En ocasiones, tener que acudir a la reproducción asistida puede agudizar el DM o frustrarlo, también puede neutralizarlo o erradicarlo. Lo cierto es que algo de la madre siempre estará presente en la subjetividad del niño, haya sido concebido en un encuentro sexual o a través de algún método de la reproducción asistida. El DM y la Metáfora Paterna inciden de manera decisiva en la estructuración subjetiva del niño, independientemente de cómo se logró la creación del mismo; lo esencial es la forma en cómo el niño anuda la trilogía fundamental: deseo, amor y goce [21]. Cada sujeto, desde su singularidad, hará su propia invención. Los esencial para los padres no está sujeto a un rol establecido socialmente ni a un aprendizaje particular, si no a la función anteriormente mencionada: la transmisión del deseo.

Entonces, la reproducción asistida puede ser una transacción económica, como para otros, puede ser una salida… se puede re-producir, o, se puede pro-crear.

¿Qué consecuencias tendrán estas nuevas formas de crear vida sobre los niños producto(s) de la ciencia? Pues sólo los síntomas nos revelarán las nuevas formas de malestar en nuestra cultura.

Bibliografía

(1) Lacan, J. (1981). El Seminario, Libro 20: Aun (p.90). España: Paidós.
(2) Miller, J.A., y, Laurent, E. (Colab). (2005). “El Otro que no existe y sus comités de ética. Buenos Aires: Paidós.
(3)Aromi, A. (2014). “Que es una familia”. Disponible en: http://www.nel-mexico.org/index.php?sec=Actividades-internacionales&file=Actividades-internacionales/Textos-Conferencias/14-09-05_Anna-Armoni.html
(4)Miller, J.-A. (2012). “El revés de la familia”, en Consecuencias Nº 8, Revista digital. Disponible en: http://www.revconsecuencias.com.ar/ediciones/008/template.php?file=arts/Alcances/El-reves-de-la-familia.html
(5) Lacan, J. (1938). “ La Familia” (Fishman, V. Trad., 5ta Ed.). Buenos Aires: Editorial Argonauta.
(6)Aromi, A. (2014). “Que es una familia”. Disponible en: http://www.nel-mexico.org/index.php?sec=Actividades-internacionales&file=Actividades-internacionales/Textos-Conferencias/14-09-05_Anna-Armoni.html
(7)Freud, S. (1948). Obras Completas (Vol.11). Conferencia 33 “La Feminidad”. Luis López-Ballesteros y De Torres (Trads.). Madrid: Editorial Biblioteca Nueva. 
(8) Freud, S. (1927-1931). Obras completas de Sigmund Freud (Vol. 21). El porvenir de una ilusión, El malestar en la cultura, y otras obras. El malestar en la cultura (1930, p.99). José Luis Etcheverry (Trad.). Buenos Aires y Madrid: Amorrortu.
(9)Tendlarz, S. (2011). “Lo que una madre transmite como mujer”. Disponible en: http://www.nel-mexico.org/articulos/seccion/varite/edicion/Sobre-mujeres-madres-y-ninos/320/Lo-que-una-madre-transmite-como-mujer.
(10) Lacan, J. El Seminario, Libro 22: RSI. Clase 4 el 21 de Enero de 1975. Inédito. 
(11)Tendlarz, S. (2011). “Lo que una madre transmite como mujer”. Disponible en: http://www.nel-mexico.org/articulos/seccion/varite/edicion/Sobre-mujeres-madres-y-ninos/320/Lo-que-una-madre-transmite-como-mujer. 
(12) Lacan, J. (1981). El Seminario, Libro 20: Aun. España: Paidós.
(13) Lacan, J. (1974-1975). El Seminario, Libro 22: RSI. Inédito.
(14)Solano, E. (2016). “Bricolajes: los niños producto de la ciencia”. Conferencia. https://www.youtube.com/watch?v=0t6mB6Z0b2k
(15) Lacan, J. (2013). El Seminario, Libro 17: El Reverso del Psicoanálisis (1969-1970, p.118). Buenos Aires: Paidós.
(16)Tendlarz, S. (2011). “Lo que una madre transmite como mujer”. Disponible en: http://www.nel-mexico.org/articulos/seccion/varite/edicion/Sobre-mujeres-madres-y-ninos/320/Lo-que-una-madre-transmite-como-mujer. 
(17)Solano, E. (2018). La cigüeña y la ciencia. Disponible en: http://www.nel-mexico.org/index.php?sec=GLIFOS&file=GLIFOS/009/Conferencia-Internacional/La-ciguena-y-la-ciencia.html 
(18) Solano, E. (2016). “Bricolajes: los niños producto de la ciencia”. Conferencia. https://www.youtube.com/watch?v=0t6mB6Z0b2k
(19) Ibid.
(20) Ibid.
(21) Ibid.

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